Universidades: Reclamos salariales y discusión sobre el presupuesto 2019

CRISIS, ECONOMIA, EDUCACION, GREMIALES | domingo 26 de agosto de 2018


“Soy Juan, estudiante de la carrera de Comunicación Social en la Universidad Nacional de Misiones gracias a que la educación es pública y gratuita. Hoy eso está en peligro”.

El mensaje se volvió viral en cuestión de minutos entre estudiantes de diferentes carreras y de los más remotos puntos geográficos del país, cada uno con su experiencia. No hace más que apuntar a un reclamo que en las últimas semanas llegó a su punto de ebullición: los fondos nacionales destinados a la educación universitaria.

La discusión no es de ahora, ya lleva meses sobre la mesa, pero se visibilizó con las medidas de fuerza que los gremios nucleados en Conadu, Conadu Histórica, Fedun, Ctera, UDA y Fagdut llevaron a cabo en las últimas tres semanas.

Con cese de actividades, abrazos simbólicos y marchas con carteles de “la universidad no se vende”, miles de estudiantes, docentes, no docentes e investigadores salieron a las calles a exigir lo que por ley le corresponden.

Ejes de reclamo

Todo explotó cuando el Gobierno nacional ofreció un 5,8% de adelanto a cuenta de futuros aumentos a los docentes, luego de que la última actualización había sido en mayo, con un 5%.  La idea del Gobierno era acordar este aumento del 10,8% y volver a discutir. Pero esto fue rechazado de raíz, teniendo en cuenta que los gremios solicitan un incremento de entre el 25 y 30%, más una cláusula gatillo de ajuste automático contra la inflación.

Justamente es por la inflación que los trabajadores universitarios catalogan como “extremadamente baja” la oferta de la Nación.

En este marco, los gremios decidieron hace tres semanas plegarse a una medida de fuerza que en ciertas universidades contó con la toma de exámenes, pero no así con el dictado de clases. La última semana, en cambio, la medida se endureció y el paro fue total. Mañana, el ministro de Educación Alejandro Finocchiaro recibirá a los representantes para intentar destrabar el conflicto, aunque de igual manera se espera una movilización masiva para el jueves 30.

Pero junto al reclamo salarial salieron a la luz otras demandas que las universidades vienen haciendo hace tiempo al Ministerio de Educación. Para este año se habían presupuestado alrededor de 100.000 millones de pesos para las 57 universidades públicas del país. Sin embargo, poco después de iniciado el ciclo lectivo ya empezó a hablarse de recortes, aunque desde el Gobierno de Mauricio Macri lo negaron.

En lo que concierne a Misiones, lo cierto es que los fondos comenzaron a llegar con retraso de hasta cuatro meses, pese a que dichos recursos son utilizados -además del pago de sueldos – para el funcionamiento de la casa de estudios: pago de servicios, becas y demás.

Presupuesto del año que viene

En paralelo, ya se comienza a pensar en lo que ocurrirá el año que viene. Es que a mediados de septiembre, el Ejecutivo nacional deberá enviar el proyecto de gastos y recursos del 2019 para ser analizado por el Congreso y desde los rectorados ven con ojos preocupados una posible baja en los recursos, que no coincidirá con los niveles inflacionarios con los que se estima culminará este año.

El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) ya elevó una propuesta de 133.000 millones de pesos sin incluir los aumentos salariales, que deberían estar en línea con la inflación, según argumentaron. Desde las rectorías esperan que se respete ese monto. Si bien desde Nación resaltan que “desde 2015 a ahora, el presupuesto aumentó un 104%”, desde las universidades lo ajustan a la devaluación y a la inflación, indicando que cada vez es más bajo.

En Misiones

La Universidad Nacional de Misiones (Unam) cuenta con unos 23.000 estudiantes, distribuidos en seis unidades académicas: Humanidades, Exactas, Económicas, Artes, Ingeniería y Forestales, además de la Escuela de Enfermería y las extensiones áulicas en San Pedro, Puerto Rico, San Vicente y Apóstoles, entre otras.

La situación no es diferente a la de las demás universidades del país, que intentan sobrellevar el año tratando de no perjudicar a los estudiantes, pero defendiendo los recursos. En este punto, el mismo gobernador Hugo Passalacqua respaldó el reclamo y brindó el apoyo político a la lucha que se encuentran llevando a cabo.

Por su parte, el Consejo Superior de la UNaM, a través de una resolución, declaró en estado de alerta a la comunidad universitaria “por el retraso en la llegada de los fondos de gastos de funcionamiento 2018 que pone en riesgo el cumplimiento de las políticas de inclusión”.

Sobre esto, la rectora Alicia Bohren brindó una explicación detallada de los limitados gastos que se hacen con el financiamiento que sigue llegando con retraso a las arcas universitarias.

De la misma forma, la decana de Humanidades -una de las facultades más movilizadas ante la crisis–, Gisela Spasiuk, recordó que este panorama no hace más que impactar en los contratos docentes, el funcionamiento de la institución y la continuidad de las becas.

Justamente, sobre este último punto también se refirió Ronald Rojas, secretario de Asuntos Estudiantiles, quien argumentó que sobre todo en Posadas ya se registra un desborde en los albergues.

Las facultades del interior provincial sienten de igual forma el retraso de fondos y tanto Artes y Diseño e Ingeniería en Oberá como Ciencias Forestales en Eldorado se encuentran en estos momentos tratando de sobrevivir con los escasos insumos que van quedando.

Pero más allá del funcionamiento diario de la casa de estudios, toda la crisis repercute en un área que sigue estando subestimada por la comunidad: la de los investigadores. En pie de guerra, los grandes maestros Ana María Gorosito y Roberto Abínzano se refirieron al “desmantelamiento de la Universidad que derivó en un estado de emergencia” y a la lucha que unió a docentes y estudiantes por igual.

No obstante, y amén de los conflictos que se suscitan puertas adentro de las instituciones, es necesario no olvidar el principal afectado en todo esto: el estudiante. No todas sus historias son iguales, pero más de una esconde lágrimas de tristeza y dolor al ver frustrados sus intentos de salir al mundo convertido en un profesional.

Un ejemplo es el de Edith Dos Santos Araujo, quien, de Colonia Alegría, en San Pedro, llegó a Posadas con la intención de convertirse en trabajadora social y se encuentra atemorizada ante la imposibilidad de seguir estudiando. Es que, si no recibe ayuda para hacerlo, deberá volver a trabajar a la chacra.

En medio de todo, los gremios nacionales y de Misiones siguen pujando para lograr un acuerdo razonable y poder retomar las clases con normalidad, anhelo que también desvela a estudiantes y docentes.

En tanto, la visibilización de la situación fue sólo el primer paso para intentar recomponer un sistema que se encuentra quebrado hace tiempo. Las redes -como se muestra al inicio de esta introducción- son parte fundamental en esta tarea.

Empero, las voces de aquellos que hoy lloran a la educación pública calan aún más hondo. Los abrazos simbólicos, los cantos y carteles no son más que un pedido de auxilio. Y es que aterra pensar en la posibilidad de que las oportunidades, un día, desaparezcan.

Hoy, en el año conmemorativo al Centenario de la Reforma Universitaria, estudiantes y docentes, autoridades e investigadores, de ciencias sociales, técnicas o económicas, de aquí y de allá, desgarran la garganta al grito unísono de “sí a la educación pública, gratuita y de calidad”.

Fuente: El Territorio