Puerto Libertad. Comunidad Guapo’y reclama atención del Iprodha y Salud Pública

DERECHOS | miércoles 27 de diciembre de 2017


Familias de esta comunidad guaraní necesitan asistencia de todo tipo. Hay niños con discapacidades que requieren de Salud Pública para subsistir. También esperan que el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional cumpla con la promesa de vivienda digna.

Como en muchas comunidades mbya guaraní de la provincia, en Guapo’y, ubicada en Puerto Libertad, la situación es desfavorable, así lo cuenta Elías Sayas, un  padre,19 años, que junto con su esposa Renata, son padres de Rita, una beba que nació de cinco meses, con una salud muy frágil, fue operada del corazón al mes de haber nacido, y se recupera lentamente con una fortaleza admirable.


Preocupados por el estado de salud de su hija, para la que necesitan una vivienda digna, recurrieron al diputado Martín Sereno, del Partido Agrario y Social, ya que viven “de prestado. La nena ya cumplió un año y siguen esperando un techo saludable que el Estado le niega, así como también niega al joven matrimonio, los traslados en ambulancia para que la beba reciba los controles mensuales”, señaló el legislador, que ya inició gestiones para ayudar a las familias.


Elías Sayas, mantiene la esperanza de que su hija se recupere, porque que haya sobrevivido siendo prematura es un milagro, después la operaron del corazón, y ahora requiere de algunas necesidades y cuidados especiales. 

“Dentro de las recomendaciones médicas está tener una casa en condiciones habitables, con un buen piso que no sea de tierra, con un techo que no llueva, un buen baño, luz para conservar los remedios y la leche en la heladera, pero hasta ahora nada. Estamos viviendo un poco en lo de mi suegro, o a veces alquilando alguna pieza en otro lado, padeciendo y reclamando los traslados para mi beba, y como no nos resuelven nos movemos en colectivo, sentimos una desatención total tanto del municipio como de la provincia”, indica.

Necesita una casa saludable para su hija
Tanto Sayas como su esposa, se quejan de que hace más de un año están peleando por una vivienda, hicieron los papeles ante el Iprodha, les prometieron que le iban a conseguir lo antes posible para que se ubique junto a su familia, porque “nuestra hija necesita atención especial debido a que nació prematura, con apenas cinco meses de embarazo. Estuvo internada cuatro meses en Posadas y seis meses en Eldorado”, relató Elías, que no tiene trabajo fijo para poder sostener a su familia.
Su suegro lo ayudó con la compra de algunos ladrillos, para construir una casa y no tuvieran que alquilar, “pero nos está costando conseguir el resto de los materiales. Le pido a la gente si nos puede ayudar, y a los de Iprodha por lo menos que cumplan en levantar un baño instalado, o que rellenen la casa con machimbre al menos”, pidió.
“Mi hija Rita tiene un año,  nació y estuvimos viviendo cuatro meses en el Servicio de Neonatología, después nos dieron el alta, y al mes la operaron y tuvo seis meses de posoperatorio. Le dieron un certificado de discapacidad, y los médicos nos dijeron que ella tiene que tener una casa en condiciones, pero hace un año que esperamos que el Iprodha cumpla con lo prometido”, contó la joven madre.

Sin traslados, luz precaria y sin leche
La beba necesita controles una vez al mes, pero por las falencias del traslado se les complica, a pesar de ellos mismos cuentan que para la Zona Norte hay tres móviles. “Una sola vez cumplieron, y nos avisaron que tampoco le podían conseguir más la leche maternizada, por suerte la doctora de Neonatología se apiadó y nos envió cinco cajas para que la beba pueda alimentarse”.
El tema de la energía eléctrica también es un tema porque están todos colgados de un poste que apenas da para los focos. 

No alcanza para la heladera, y nos resulta muy difícil conservar la comida, los remedios y la leche. Necesitamos ayuda de los gobernantes porque se trata de la salud de nuestra hija, nosotros nos podemos arreglar de cualquier manera, pero ella está en una situación delicada”, insistieron los padres.
La niña al tener un certificado de discapacidad, deberían estar cobrando la pensión que le corresponde. El único ingreso que tienen es la Asignación Universal por Hijo que recién hace pocas semana pudieron hacer los trámites para poder cobrar, todavía no saben cuándo; pero salvo ese beneficio, carecen de ingresos.

En la aldea, necesitan materiales de construcción.

Dos chicos discapacitados
Otra problemática que el diputado Sereno encontró en Guapo’y, es el de Salustiano Benítez, 43 años, que vive con su mujer, Isabel, tienen varios hijos, dos de ellos con discapacidades, tienen  Certificado Único de Discapacidad, y hacen el mismo reclamo que la familia Sayas: falta de atención médica, de seguimientos, de controles. Necesitan la provisión de la leche especial que deberían tomar los chicos.
“Estamos preocupados y tristes con lo que nos está pasando, las cosas son difíciles. Uno cree que por ser aborigen las autoridades de Asuntos Guaraníes o del municipio se podrían ocupar en la atención de nuestras familias; pero no es así, las cosas están un poco quedadas. Yo tengo dos chiquitos con discapacidades, ellos necesitan un seguimiento especial de los médicos para que sepamos bien que tratamiento recomiendan. Al más chico, Enrique, hace un año le hicieron los primeros controles en Posadas, los médicos tenían que seguir con eso, y hasta ahora no lo llevaron más. Nos dijeron que le iban a conseguir un changuito de tres ruedas para que pueda estar erguido, para poder pasear; pero aún no se resolvió. Él tiene retraso madurativo, problemas motrices, no puede caminar bien; pero con esos elementos podría por lo menos desarrollarse mejor. Pero hasta ahora mis hijos están olvidados por Salud Pública”, lamentó el guaraní.

La necesidad de traslado es una constante
El otro niño con capacidades diferentes se llama Axel; tiene un año y seis meses, tampoco puede manejarse solo y necesita tratamiento y además recibir la leche especial todos los meses. 

“Eso nos dijeron los médicos de Posadas, él puede digerir bien los alimentos; pero si le damos otra leche, se le complica, tiene problemas intestinales, a veces le damos aceite para que pueda pueda digerir. Él también tiene retraso madurativo y convulsiones, toma un medicamento especial cada doce horas, sin eso no puede estar. 

Ese remedio me entregan en el Hospital de Eldorado, y tengo que ir a buscar hasta allá. E otro gran problema es el traslado, los médicos tienen que saber cuántos kilos tiene, si está bien de altura, si va creciendo. Nos cuesta conseguir los turnos y ni hablar un móvil para los traslados”.

Falencias del Programa de Salud Indígena
Ante esa dificultad  de contar con una unidad de traslado, Salustiano y su esposa, tienen que hacer el enorme sacrificio de ir en colectivo con las dos criaturas. A través del diputado del PAyS, pide a los funcionarios del Programa de Salud de Pueblos Indígenas que funciona en el Ministerio de Salud Pública, que “se comprometan y nos manden la movilidad porque sabemos que acá en la Zona Norte tienen tres vehículos, y con ellos podrían trasladar a los chicos sin ningún problema. Se comprometen y después no cumplen, y encima salen a decir públicamente que ayudan a las comunidades guaraníes. El estado de nuestros hijos demuestra que lamentablemente eso es mentira. No hay un verdadero relevamiento en las aldeas”.
Benítez coincidió con la familia Sayas en cuanto a la discriminación que sienten por parte del Estado. “No tenemos otro ingreso para que el aporte de la Asignación; el Iprodha debegarantizar la vivienda, el agua, la luz, eso es fundamental. Estamos pidiendo que respeten nuestro derecho al agua potable y la luz eléctrica para que los chicos puedan estar bien”.
Reiteraron la denuncia del abandono, e invitaron a las autoridades a que se acerquen a comprobar ellos mismos como están abandonados en la comunidad Guapo’y.