«Las Herederas movilizó a la sociedad paraguaya machista»

CINE | miércoles 31 de julio de 2019


La actriz paraguaya, Ana Ivanova, es una de las co-protagonistas de la multipremiada película «Las Herederas», del director guaraní, Marcelo Martinessi, que gira sobre una historia de amor entre mujeres.

Ivanova lleva 19 años actuando y hace diez «cometí la locura o la rebeldía de vivir de la actuación y de todo lo relacionado con mi profesión», cuenta.

Llegó al rol de Angie -su personaje en «Las Herederas»- a través de un cásting. Y celebra haberse presentado. «Tengo 45 años, y cuando hice el cásting tenía 42. Me mandaron parte del guión para preparar una escena, y leí que decía un nombre que no era Angie y se trataba de un personaje de 54 años. Y cuando hice la prueba de cámara, el director me dijo que le gustaba mi trabajo; pero buscaban a alguien mayor, y finalmente quedé después de muchas pruebas y de una química muy particular con Ana Brun, la protagonista, que tomó la decisión final de elegirme porque -decía- yo la perturbaba, y era lo que necesitaba de ese personaje».

Y si bien ese fue el espaldarazo para que pudieran trabajar juntas, el director del filme tenía otra Angie en mente, así que hubo que inventarla y construir una mujer fatal que represente el deseo. «Pero no sólo el deseo sexual, es muy importante entender que el deseo es también otra cosa. Puede partir de lo físico; pero también ser el disparador para otras cosas como el deseo de vivir, de ser libre, que es algo inherente a la naturaleza humana. Hacer este papel fue muy fuerte para mí», expresó la artista.

Activista en favor de las minorías

Ana Ivanova trabaja activamente con las minorías de Paraguay, y sobre la prevención de la violencia de género. Milita con la comunidad LGBTIQ+, e hizo varios papeles de mujeres bisexuales y lesbianas.

«Soy actriz, estoy muy cómoda con mi cuerpo y me gusta ponerlo al servicio de directores y directoras para que puedan contar historias. Sé que en la sociedad donde vivo, hay muchas familias conservadoras; pero es una decisión que tomé hace 20 años, por lo tanto estoy consciente del riesgo que significan algunos espacios. No me da miedo como razona una sociedad machista y entiendo como va a reaccionar, pero yo voy a seguir actuando igual porque amo lo que hago», remarca.

La actriz cuenta que nunca había hecho una mujer fatal en el tono que imprime en su personaje de «Las Herederas»; aunque señala que sí se puso en la piel de mujeres fatales, e hizo desnudos.

«No tengo ninguna cirugía y convivo con un cuerpo normal para mi edad; pero trabajo mucho para sentirme cómoda y llegado el caso, enfrentar a la sociedad en la que vivo.

Me interesa la ficción y la versatilidad, puedo meterme en el rol de una mujer de campo, hablar guaraní, así como hacer de una mujer de clase media alta que seduce a otra mujer de más de 60 años -como sucede en ‘Las Herederas’-  y me gusta el desafío. Trabajamos por ahí y fue un proceso largo; pero muy lindo», expresó.

Debate en la tierra guaraní patriarcal

La historia de «Las Herederas» generó un debate en un país súper machista como Paraguay, compuesto por una sociedad que quiere invisibilizar a las mujeres, «desde la edad en adelante. Es un patriarcado que intenta convencernos que las mujeres tenemos fecha de vencimiento. Así que ¡imaginate una historia universal que se remonta a una pareja de lesbianas!

Eso desató mucha furia; pero las sociedades conservadoras funcionan así, para mí lo positivo es que la gente tuvo que sentar postura, entender de lo que se estaba hablando. Tuvo que escucharse. Y aunque hubo algunas acciones un poco violentas verbalmente; creo que hay que encontrarse en los lugares de divergencia.
Lamentablemente en mi país no hay una ley contra las formas de discriminación, partiendo de algo elemental como son los derechos humanos, y mucha gente tomó la película como un canto de libertad y se apropiaron de ella como un símbolo de búsqueda, lo que a nosotros nos parece fantástico».

La película movilizó a la sociedad

Ivanova recordó la importancia de una organización paraguaya que se llama «Aireana la Serafina», que funciona en Asunción, integrada por mujeres feministas lesbianas. Ellas están peleando por el derecho a las visitas en la cárcel de las mujeres privadas de su libertad, porque a diferencia de los hombres, las mujeres lesbianas no pueden ver a su pareja en privado. No tienen derecho a una visita íntima, y la película generó el debate a favor de ese derecho.
«Ese es un gran logro del cine cuya función a veces es movilizar a la sociedad, modificar, contar, sacudir, agitar, y estamos muy contentas con ese debate, es como que se cayeron las máscaras y todos nos pudimos ver las caras.

Mucha gente quería estar vinculada al éxito de la película, pero cuando se enteraron sobre qué hablaba la historia, hubo enojo con el éxito y no sabían cómo vincularse con una película que tenía el glamour de los premios en Berlín, y por otro lado generó un sacudón en las cabezas. Fue muy interesante para nosotras.

Estamos contentas con todo lo que pasa con la historia del largometraje, las personas se apropiaron de ella porque el arte ocurre en el espectador. Hacemos cine para que la gente se apropie. Eso pasó con ‘Las Herederas’ y para los que trabajamos en ella es un regalo muy hermoso», dice.

Para la actriz, en el arte es importante lo que le pasa al espectador, y las muchas lecturas y símbolos que se pueden hacer. Relató que hubo una función en el Penal del Buen Pastor, «es importante saber que lo que se muestra en la película es una cárcel de verdad, las chicas que están ahí son internas de un Penal de Mujeres en Paraguay, y haberla proyectado en ese lugar fue muy emocionante», relata la joven.

La historia tiene una gran deuda con las mujeres

Con respecto a qué análisis hace de la situación del cine paraguayo en la Región, sostuvo que como mujer y como actriz, ver como se refleja su país fuera de la frontera es desafiante, porque considera que son momentos difíciles para el cine en Latinoamérica, y para la mujer es muy difícil en el mundo.

«Creo que la historia tiene una deuda muy grande con las mujeres, así que contar una historia de amor como ésta, muy necesaria, es importante. Y haber levantado el nombre de Paraguay, el discurso de la voz de la mujer paraguaya, es escencial.

El campo audiovisual está logrando pasos pequeñitos, nuestra Ley de Cine recién cumplió un año en julio, y estamos trabajando duro para estar a la altura de la región y así seguir enviando producciones al mundo».

Manifestó sentirse orgullosa de que «Las Herederas» haya abierto un camino, sobre todo en Iberoamérica para poder trabajar en co-producción, que no sólo hable de financiación y gestión, «sino también de voces, que podamos contar historias que hablen de nosotros es muy necesario, y agradecemos los espacios donde el cine nos pone en escucha y en diálogo. Estamos felices con todo lo que generó la película no sólo en Paraguay sino en todos los países que estuvimos con ella», expresó la artista guaraní.

(Texto y Fotos: Patricia López Espínola).