La comunidad Ysyry reclama infraestructura escolar para aulas satélites

PARTIDO AGRARIO Y SOCIAL, PRENSA | viernes 16 de agosto de 2019


En la comunidad mbya guaraní Ysyry de Colonia Delicia, Departamento de Eldorado habitan unas 60 familias. Sus hijos concurren al aula satélite 1 que pertenece a la Escuela Primaria Intercultural Bilingüe Nº 956, a muchos kilómetros de la aldea.

El aula requiere refacciones y además necesitan la construcción de un edificio, o un salón para el aula satélite de la escuela secundaria, que también funciona en la comunidad, y ya no puede contener a tantos alumnos.

El diputado del Partido Agrario y Social, Martín Sereno estuvo en la comunidad, y recibió el reclamo que le manifestaron los guaraníes. «Me plantearon las necesidades de la comunidad integrada por familias trabajadoras, con huertas comunitarias y producción de plantaciones. Ellos cuentan con una escuela primaria antigua y el espacio físico les quedó chico para más de 15 adolescentes y jóvenes mbya que cursan los estudios secundarios», explicó Sereno, que presentó un Proyecto de Comunicación solicitando la infraestructura escolar que requiere la comunidad educativa.

Como pocas en la provincia, Ysyry (que significa «agua que fluye») logró el reconocimiento de la propiedad comunitaria de la tierra. Hace tiempo se midió y se delimitó el perímetro y están en los últimos tramos de un largo proceso para recibir el título de su tierra, que posee una parte del territorio en conflicto: el Lote 89 está judicializado y hay una medida de no innovar; pero más allá de eso es una comunidad ordenada y pacífica.

«Los y las alumnas estudian en malas condiciones»

Una de las representantes de la comunidad, Susana Benítez -«Jachuka» en su nombre guaraní- detalló que el principal tema de preocupación es la falta de infraestructura en las escuelas primaria y secundaria, ambas inadecuadas para albergar a los alumnos.

«Las necesidades puntuales que tenemos son mejorar las condiciones del aula satélite de la escuela primaria y por otro lado, construir un salón para el aula satélite de la secundaria, ya que los y las niñas de la comunidad van creciendo y demandan la inserción en la enseñanza superior».
Detalló que los chicos estudian en malas condiciones porque no tienen espacio físico, son más de quince en la secundaria, y eso nos tiene muy preocupados, sumado a que en la escuela primaria donde hay más o menos 50 alumnos, y el pequeño edificio es insuficiente.

Cuando el tiempo está estable, a los alumnos de la secundaria se les da clases afuera, en el patio, y cuando llueve, como los chicos no quieren perder horas; no les queda más remedio que amontonarse todos adentro, porque no hay lugar donde estudiar», se queja.

Matrícula que crece en un espacio pequeño

El problema de la escuela secundaria se irá agravando a medida que se sume la matrícula de la primaria, son 50 niños que irán avanzando, por lo tanto habrá más alumnos y el lugar cada vez quedará más apretado.

La escuela carece de sillas y mesas para esa cantidad de estudiantes, y la ampliación del edificio se hace muy necesario. Mientras que los docentes ya no saben más a quién recurrir.

«Le planteamos el problema al director de la escuela secundaria que está en Colonia Parejá, y de la que depende el aula satélite. Hicimos el pedido verbalmente y hace mucho que venimos esperando; pero no hay respuesta, ni siquiera un compromiso.

La problemática de la primaria la plantemos por nota el año pasado, cuando notamos el aumento de la matrícula, dependemos de una escuela bilingüe cuya supervisión está en Posadas, y eso dificulta las cosas», señala.

Desigualdades

Jachuka lamenta las dificultades porque siente que de alguna manera estos chicos y chicas están en desigualdad con respecto a otros, y sin embargo les asiste el derecho como a cualquier niño o niña a estudiar en condiciones dignas.

«Necesitan estudiar de la mejor manera posible, estar bien preparados y animados, con ganas de aprender. Es nuestra gran preocupación.

Nos duele porque se les corta la posibilidad de formarse y seguir estudios superiores, y viajar como pasa con otros niños. No tienen las mismas oportunidades», lamenta.
El aula satélite de la escuela secundaria  funciona hace menos de cinco años y aún no tiene egresados.

Reforzar las raíces culturales

El legislador Martín Sereno destaca en los fundamentos de su proyecto que presentó en la Legislatura: «buscamos transmitir la urgente necesidad de la comunidad Ysyry de contar con un edificio para las escuelas primaria y secundaria, acorde a la pedagogía aplicada a los jóvenes que busca preservar y reforzar las raíces culturales de los pueblos originarios.
Es menester que se concreten las condiciones edilicias donde los y las niñas desarrollan su educación, por ello que solicitamos que el Poder Ejecutivo a través del Ministerio de Educación, y los organismos correspondientes, arbitren las medidas necesarias para la refacción del aula satélite 1 de la Escuela Primaria 956, y la construcción de un edificio para el aula satélite del establecimiento secundario, ambas unidades educativas pertenecen a Ysyry, Municipio de  Colonia Delicia,

 

«Defendemos la semilla de maíz por su valor espiritual»

En Ysyry también producen comunitariamente, y están con falta de semillas porque las que tenían ya las plantaron. «Nosotros cultivamos no sólo para nosotros, también compartimos con las comunidades vecinas, es nuestra costumbre ancestral.

Las semillas que están escaseando son las de maíz y mandioca; pero las más importantes son las de maíz porque para nuestro pueblo tiene un gran valor espiritual, y queremos protegerla; los ancianos también siguen plantando esa semilla que es muy importante para nuestra comunidad».
Trabajan en huertas comunitarias cuyos productos también comparten. «Así es con todo, compartimos las verduras, los panes, los elementos para la escuela, todo», indica la joven.
A las familias les preocupa el tema de los cultivos transgénicos, porque son conscientes del daño que ocasiona. «Directamente se terminarían las semillas, y por eso seguimos luchando, porque no es sólo para consumir, es muy importante porque de ahí proviene nuestro nombre espiritual.
Y no solamente es un problema para nosotros, los mbya guaraní; toda la provincia será perjudicada si se aprueba la ley, porque hay muchos ancianos y niños que dependen de ese alimento.

 

Nosotros somos guardianes de la semilla de maíz, así que la seguiremos protegiendo. No estamos dispuestos a perder nuestros cultivos orgánicos y sin químicos», enfatizó Jachuka, la referente de la comunidad Ysyry.