Enojo en Paraguay por los acuerdos binacionales de Yacyretá

AMÉRICA LATINA | jueves 4 de mayo de 2017


“Grave amenaza pende sobre intereses patrios”, es el título de la editorial de hoy del diario ABC Color del Paraguay, que refiere a los acuerdos que firman hoy los presidentes de ese país, Horacio Cartes, y de la Argentina, Mauricio Macri.

“La ciudadanía paraguaya aguardará con inquietud esta amenaza de nueva entrega de nuestros intereses nacionales a un país vecino, vaya a saberse a cambio de qué”, se lee en el artículo que ahonda en “el oscuro modo que utilizó el Gobierno de Cartes para conducir esta negociación”.

Aquí, el texto completo:

Las negociaciones entre los jefes de Gobierno paraguayo y argentino sobre las cuentas pendientes de la Entidad Binacional Yacyretá nos están aproximando a un nuevo precipicio. La desconfianza más abrumadora invade el espíritu de nuestra ciudadanía ante la vista del oscuro modo que utilizó el Gobierno de Cartes para conducir esta negociación. Según lo poco que dijeron los que manejan este turbio asunto, lo que se traen entre manos es clavarnos, a los paraguayos, con la carga de la mitad de la deuda pendiente por las obras de Yacyretá (que nunca fueron amortizadas) y más sus intereses, todo lo cual comenzaremos a pagar dentro de tres décadas, cuando nuestro consumo de la energía producida por esa hidroeléctrica será, evidentemente, mucho mayor que el actual. La ciudadanía paraguaya aguardará con inquietud esta amenaza de nueva entrega de nuestros intereses nacionales a un país vecino, vaya a saberse a cambio de qué. El pueblo y sus representantes legislativos –senadores y diputados– deben prepararse para rechazar toda forma de nuevas cesiones de derechos o novaciones impuestas por los argentinos para seguir exprimiéndonos en Yacyretá.

Las negociaciones entre los jefes de Gobierno paraguayo y argentino sobre las cuentas pendientes de la Entidad Binacional Yacyretá nos están aproximando a un nuevo precipicio. Los pueblos de ninguno de ambos países conocen qué están negociando sus representantes oficiales; empero, los argentinos saben, al menos, que su país siempre emergió ganancioso de estos trámites bilaterales realizados con nuestros gobernantes, sean tiranos, como Stroessner, o los surgidos de elecciones libres, como Nicanor Duarte Frutos y Horacio Cartes. Al parecer, estamos destinados a ser siempre perdedores.

La desconfianza más abrumadora invade el espíritu de nuestra ciudadanía ante la vista del oscuro modo que utilizó el Gobierno de Cartes para conducir esta negociación. Hasta ahora, él y sus colaboradores se limitaron a referirse al caso con divagues y elusiones, prometiendo una transparencia que nunca se produjo. Mentirosos y siniestros en su proceder, Cartes, Loizaga, López Moreira y Recalde ocultan una intención que, aun siendo todavía desconocida, de ninguna manera presagia algo positivo para el Paraguay.

Ayer, intentando un burdo engaño, o realizando una maniobra de distracción, el Ejecutivo remitió un folletito “explicativo” del acta que se apresta a suscribir hoy, en Ayolas, a una “Comisión para el Seguimiento del Tratado de Yacyretá” de la Cámara de Diputados. Una comisión cuya función –como no sea la de servir de pantalla– se desconoce, por cuanto los asuntos políticos de rango internacional no pueden ser tratados por diputados, sino por senadores.

El presidente Cartes hubiera podido dar a publicidad el borrador del acta con suficiente anticipación como para que la ciudadanía se imponga debidamente de sus términos y los expertos dictaminen acerca de su conveniencia, pero prefirió reservar el documento y enviar un folletito inadmisible a una comisión legislativa que, por lo visto, carece de todo respeto por sí misma. Además, una comisión con toda la apariencia de ser mera actriz de reparto en el drama en que esta negociación se constituyó.

Según lo poco que dijeron los que manejan este turbio asunto, lo que se traen entre manos es clavarnos, a los paraguayos, con la carga de la mitad de la deuda pendiente por las obras de Yacyretá (que nunca fueron amortizadas) y más sus intereses, todo lo cual comenzaremos a pagar dentro de tres décadas, cuando nuestro consumo de la energía producida por esa hidroeléctrica será, evidentemente, mucho mayor que el actual.

En otros términos, Argentina, que se benefició consumiendo el 95% de toda la energía eléctrica generada por esa usina hasta este momento, propone una década más en concepto de período de gracia y otros veinte años para pagar la deuda consolidada.

Es decir, la propuesta condenaría al Paraguay a cofinanciar el desarrollo económico argentino, sin tener derecho a disponer de su mitad de la energía producida en beneficio de su propio desarrollo, porque la tiene que entregar forzosamente a la Argentina si no puede utilizarla.

Pero los argentinos sí pueden vender nuestra parte de energía a quienes quieran; y, de hecho, lo hacen a sus vecinos geográficos. Con las manos atadas, los paraguayos y paraguayas debemos sentarnos a observar cómo se desarrollan industrialmente nuestros vecinos, mientras pagamos una buena parte de esos costos. Esta es la situación actual. ¿La anularán nuestros negociadores? ¿La harán menos gravosas para nuestro país? ¿Establecerán alguna forma de compensación que nos favorezca alguna vez?

Los vecinos “consocios” tienen el tupé de proclamar que el Paraguay solo pone la mitad del agua y que ellos pagan las obras. No mencionan que la mayor parte del territorio inundado por la represa es paraguaya y que la Entidad Yacyretá nos indemniza por eso con una suma ridícula.

La ciudadanía paraguaya aguardará con inquietud esta amenaza de nueva entrega de nuestros intereses nacionales a un país vecino, vaya a saberse a cambio de qué. Aunque, sea lo que fuese que Cartes suscriba hoy con Macri, ese documento tendrá que ser aprobado por las legislaturas de ambos países. ¿Qué ocurrirá si nuestra Cámara de Senadores se apresura a aprobarlo, pero los argentinos se demoran? ¿Quedaremos igualmente obligados al cumplimiento de sus cláusulas sin que ellos se obliguen con las mismas?

Preguntas alarmantes como estas hay a montones. Lo curioso es que los senadores y diputados cartistas no se las formularon hasta ahora, siguiendo como borregos los pasos que les marca su patrón. ¿Acabarán Cartes y su equipo “financiando” los votos favorables en el Senado para aprobar lo que negocie con Macri, como hicieron con el malhadado y fallido proyecto de enmienda constitucional, recientemente?

Lamentablemente, de esta clase de gobernantes que nos representan no podemos esperar nada honesto ni patriótico, simplemente porque no existen precedentes. No demostraron hasta ahora ninguna conducta que nos lleve a fiarnos de ellos; no hicieron ningún gesto que inspire tranquilidad, sino lo contrario, ocultaron sus negociaciones y eludieron el compromiso de transparencia que juraron respetar una y otra vez, a lo largo y ancho de su actuar político.

El momento que vive nuestro país es, por lo dicho, de alto riesgo para sus intereses. Así como hace medio siglo se hizo entrega de nuestra soberanía en Itaipú y Yacyretá con hermetismo y sigilo, a cambio de los sobornos y las ventajitas personales que hoy reconoce nuestra historia, con esta misma apariencia se presenta el “acta de entendimiento” que se aprestan a suscribir en Ayolas nuestros representantes oficiales, algo que también podría emplearse para revisar el famoso Anexo C del Tratado de Yacyretá.

La ciudadanía se muestra desconcertada ante estas maniobras. Es hora de que se movilice nuevamente en defensa de la patria, si resultase que Cartes y su equipo nos vendieron nuevamente, como hicieron Stroessner y Duarte Frutos, en su momento.

Basta de traficar con los bienes nacionales, de subastarnos a cambio de dádivas o de promesas; no es posible tolerar tanto entreguismo de parte de políticos que no ven en el mundo nada valioso que no sea lo que quepa en sus bolsillos.

El pueblo y sus representantes legislativos –senadores y diputados– deben prepararse para rechazar toda forma de nuevas cesiones de derechos o novaciones impuestas por los argentinos para seguir exprimiéndonos en Yacyretá. Y si el caso llegare a extremos aún más gravosos, aprestarse para un juicio político que destituya al presidente Horacio Cartes por violación flagrante de su juramento constitucional.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/grave-amenaza-pende-sobre-intereses-patrios-1590188.html