Enjambre de Moscas. La «Inocencia Perdida» por Natalia Isetta

ENJAMBRE DE MOSCAS | sábado 30 de noviembre de 2019


Nueva entrega de Enjambre (número 22) y en esta oportunidad vamos a publicar a una ganadora, elegida por el pueblo. Hace poco tiempo que empezó a hacer público sus textos y para ser una novata le está yendo bastante bien. Hoy leemos el texto que le valió la copa Kamikaze del VI Slam de Poesía.

Si bien ya había participado en otros encuentros (Slam de Poesía Posadas), no fue sino hasta la sexta edición, donde Natalia Isetta pudo levantar la copa con gran orgullo. «Afrontar cosas sorpresivas y pilotearla NO es algo que pueda decir que tengo, por lo que haber ganado por primera vez fue una de las sorpresas más lindas que no me voy a olvidar. Felicidad exagerada y efusividad para dar y repartir», expresó Natalia sobre la premiación y agregó, «Empezó siendo como algo terapéutico, donde trataba de darle palabras a sentimientos o cosas que me pasaban (negativas o positivas) y terminó siendo de esas cosas que no podés estar mucho tiempo sin hacer»

BIO. Natalia Rocío Isetta nació en Posadas un 25 de Julio de 2002. Sacó el primer puesto en el VI Slam de Poesía «Copa Kamikaze» 2019 . Cursa el 4° año del secundario en la Normal 10 y piensa seguir estudiando algo relacionado al teatro o profesorado en inglés.

«Inocencia Perdida»

Se remonta a bellas épocas de la infancia, en las que no conocés lo injusto, salvo cuando se te adelantan en la fila para subir al pelotero o cuando a tu hermana le regalan un juguete más lindo.
Perder la inocencia, cuando esas marcas de colores en el cuerpo de mamá cambian de significado,
Cuando no querer jugar a la pelota significa comerte unas puteadas del donante de esperma que dice ser tu viejo cuando se acuerda,
Cuando el hecho de que no haya más galletitas en la alacena empieza a ser el menor de tus problemas.
Desesperarte por crecer, querer entender, ¿Qué son esas charlas en la pieza de las que no me puedo enterar? ¿Por qué todos deciden por mí y yo ni siquiera puedo opinar?
¿Madurar y crecer? No, no son lo mismo. Madurar es una opción y crecer es como el «destino predeterminado»; esto puede ir de la mano o terminar como en los adefesios de Polémica en el Bar, donde claramente hubo crecimiento pero no evolución.
Hablar del pasado y de la madurez es contar que en mi niñez tuve una profesora, que cuando podía, aprovechaba para decir «al olvidar la historia te condenás a repetirla».
No luchar es olvidar la historia,
Callarte es olvidar la historia,
Ceder es olvidar la historia,
De cuando mataron a esas chicas y nadie protestó,
De cuando violaron a esos chicos y el piso no se movió,
De cuando mataron a esa trava y ni un cartel de mierda se vio,
De cuando desaparece una persona y les que la querían, lloran en silencio…
Porque nadie nace sabiendo, ni malo, porque el machismo es «lo natural», pero no por eso es sano.
Porque la palabra discriminación cada vez abarca más cosas.
Por eso hay que luchar. Por desmitificar, hay que gritar y no dejarte callar, ni una sola injusticia se quede sin decir basta, porque no me gusta escribir sobre esto pero cada vez siento que hace más falta.
Porque mi primera lucha fue por abrir la cabeza;
Porque mi segunda lucha fue por evolucionar y seguir haciéndolo;
Y porque mi tercera lucha es no dejar que una profesora provida me intente vender que el feminismo es mafia y que el aborto es para hacer cremas con los fetos.
Porque somos las locas que rompen todo, hasta que le pasa a tu mamá, a tu prima, a tu abuela, a tu hermana. ¿Por qué es necesario sufrir para entender la opresión y poder empatizar?
No podemos cambiar la cabeza de todo el mundo pero si podemos cambiar la nuestra. No podemos cambiar la forma en la que nos ven pero sí la forma en la que nos sentimos. No puedo cambiar la forma en la que piensan pero sí la forma en la que me tratan porque soy persona y si me molesta, grito.
Porque si no lo hago por mí, voy a gritar para que a otra persona que esté padeciendo lo mismo se le haga más fácil. Grito por mí, por si algún día llegara a cambiar de opinión y tenga une hije. Por un mundo mejor para mis hermanos, porque primero persona y como persona, empatizo.
Porque nadie me va a negar a mí sentir y ser feliz ni yo se lo voy a negar a nadie.
No podemos cambiar a todo el mundo pero sí nuestro mundo y ni vos Raúl ni todos tus amigos soretes lo van a evitar.

Por Mariela Roi.