El consumo minorista cayó un 50%

CONSUMO, CRISIS, ECONOMIA, SOCIEDAD | martes 5 de junio de 2018


Más que la suba de precios, los comercios de barrio se muestran preocupados por la fuerte caída en el consumo desde el mes pasado. Según algunas estimaciones, la cantidad de pedidos se reflejó en caídas superiores al 50%. Los comerciantes recordaron en el mal panorama que ya son varios los pequeños negocios que cerraron este año por no poder mantener sus ofertas. De entre todos los productos se coincidió en resaltar las subas de la harina, que además de alimentar es la materia prima para el trabajo de muchos emprendedores.

“La venta cayó un 50%, es mucho y se nota más. Para nosotros los almaceneros que tenemos gastos fijos es una preocupación porque tenemos que vender para mantenernos. En los barrios están peor, hay mucha afectación. Los que estamos sobre avenidas vendemos algo más”, comentó Ismael Ortigoza, de la Cooperativa de Almaceneros.

El comerciante transmitió que, ante la falta de dinero, tomó impulso la venta fraccionada. “Yo estoy vendiendo fraccionado, es algo que siempre mantuve, pero ahora hay más gente que lleva así. Se piensa en el día a día y hay gente que pide por 5 pesos y de esta forma le puedo vender”, relató.

Entre las mayores preocupaciones, el comerciante se mostró sorprendido y angustiado por los precios en alza de la harina. “Nos tiene locos los precios de la harina. Yo estoy vendiendo a un precio económico porque tenía stock, pero los precios ya subieron en los mayoristas. La gente necesita la harina porque es un alimento básico, pero también ayuda a mucha gente que hace para vender pastelitos, empanadas o pan en los barrios”, explicó. Y acotó: “Hay mucha gente que necesita vender y está muy mal con estas subas”.

En coincidencia, Antonio Leiva, de la agrupación Comerciantes Misioneros, explicó que las subas son constantes, pero hay cada vez menos ventas. “Nuestros abastecedores aumentaron todo un 10% y no estamos en condiciones de cambiar los precios porque no es oportuno. Hay una caída de ventas muy importante”.

El comerciante recordó como cambio de hábitos que “antes la gente cobraba e iba a las grandes superficies; después, en el resto del mes venía a los comercios de barrio. Ahora eso cambió, se compra en mayoristas cuando se cobra y después casi no se compra nada”.

Leiva destacó entre los aumentos a la harina. “El paquete de kilo pasó de 8 pesos a 20 pesos en los últimos tres meses. Es un problema de ahora”. Agregó en tanto que “ahora la carne entró con una suba del 5%, pero es un alimento que hace tiempo está caro”.

La inflación se ve por encima del 27%

La devaluación impactó fuerte en las expectativas de consultoras y economistas encuestadas por el Banco Central, ya que elevaron la previsión inflacionaria de este año al 27,1% y redujeron al 1,3% el crecimiento económico para 2018. La proyección inflacionaria de los especialistas privados se ubica más de 12 puntos porcentuales por encima de la pauta fijada por el Gobierno del 15% que pretende imponer en las negociaciones salariales. El Central difundió el Relevamiento de Expectativas de Mercados (REM) que reveló un aumento de 5,1% con relación a la anterior encuesta en la proyección de inflación para este año. Asimismo, la fuerte devaluación de mayo y la corrida cambiaria afectó también la pauta de crecimiento que estiman consultoras y economistas, que bajó del 2,5% al 1,3%. “En un contexto financiero más adverso que el mes pasado, tras una depreciación significativa del peso, los resultados del REM indicaron un aumento en las expectativas de inflación, proyectando hacia delante un sendero de reducción de la inflación para los próximos años”, explicó el Central en el comunicado. Según el sondeo, la inflación núcleo esperada por los especialistas aumentó 5,3 puntos porcentuales hasta 25,1% interanual.

Alertan que el peso está frágil y podría ocurrir otra devaluación

La consultora Ecolatina advirtió ayer que la “tregua” en el mercado cambiario es “frágil, por lo que no se puede descartar otro evento de tensión cambiaria, de mayor o menor intensidad, en el futuro”. Asimismo, la consultora sostuvo que a raíz de la actual situación la actividad económica “crecería en 2018 sólo por el elevado arrastre del año pasado”.

25,55 pesos cerró el dólar. La divisa estadounidense comenzó la semana estable y cotizó igual que el viernes en el promedio de operaciones bancarias. Al comienzo de la jornada el billete se mostró oscilante a la baja.

La entidad enumeró los factores que condicionarán el aparato productivo a lo largo de este año: sequía, corrida cambiaria, aceleración de la inflación y una política monetaria y fiscal más contractivas.

Advirtió de una “contracción del PBI desestacionalizado en los próximos meses (caída del nivel de actividad en el segundo y tercer trimestre del año)”.

“El nuevo escenario impactará negativamente en la demanda interna”, dijo Ecolatina, en el informe difundido ayer en el que analiza el impacto de la suba del tipo de cambio. Indicó que “al deterioro de los ingresos reales, se le suma el fuerte incremento del costo del financiamiento, el deterioro de las expectativas (de inversión y del mercado laboral), y nuevos recortes en el sector público (obra pública y gastos de funcionamiento)”.

Se señaló además que “la corrección cambiaria ayudará a reducir el elevado déficit externo (uno de los principales problemas de nuestra economía)”, aunque aseguró que “el ajuste no será inmediato”.

“El menor dinamismo de la actividad y el salto del dólar acotarán las importaciones, mientras que la mejora de las exportaciones llegará recién en el mediano plazo”, proyectó.

Entre los factores que podrían generar nuevas presiones alcistas, señaló: mayores turbulencias en el mercado internacional (suba de tasa internacional y salida de capitales de países emergentes); una incorrecta implementación de la reducción de la tasa de interés de referencia del BCRA (en niveles asfixiantes para la actividad económica); y la posible recategorización o no a Mercado Emergente.

“Las ventas bajaron mucho, a veces quedamos con una tranquilidad que nos preocupa mucho”, comentó ayer el propietario de un negocio de barrio para transmitir las expectativas sobre su negocio. Más que la inflación, a los pequeños comerciantes los deja intranquilos ver que sus compradores ya no pueden pagar lo que años atrás llegaban a buscar con regularidad. Un paquete de yerba, de fideos o azúcar ahora descansan más en las góndolas. Y revivió como un síntoma fatal la venta por gramos o por pesos. Se compra sólo lo que se va a consumir en el día. Y después se verá cómo vienen los otros gastos. Ante la incertidumbre mejor no comprar, no tentarse o no arriesgarse. Más que el dólar, el riesgo país u otra expectativa, las pequeñas señales que da el barrio transmiten mucha intranquilidad.

El Territorio (Víctor Piris)