Día Internacional de la Mujer: militantes barriales y campesinas reivindican la tierra, techo y trabajo digno

DERECHOS | jueves 8 de marzo de 2018


Cada vez más, las mujeres se abren camino, como pueden, y van ganando lugares, siempre a fuerza de lucha porque nunca nada les resulta fácil ni cómodo. En el Partido Agrario y Social existe gran cantidad y calidad de esas mujeres que producen, y  pelean en el  territorio a lo largo de toda la provincia.


Es el caso Lorena Britez y de Paula Ávalos, responsable de coordinar ocho barrios de Posadas: Lapachito, Ex Hipódromo, Prosol, Villa Cabello, San Jorge, Oleritos, Santa Cecilia y A.3-2.  Ambas son militantes de la Agrupación Mujeres Valientes, integrado por más de 180 mujeres que organizan ocho comedores y merenderos donde además de proveer alimentos a chicos y chicas, realizan muchas otras actividades.


“Cocinamos para la gurisada, y para todos los que necesitan; pero además brindamos clases de manualidades, talleres de reciclado, hacemos alfombras de tela. Con los frascos de vidrio armamos sorbetes para los chicos, lo mismo que portalápices, porta cosméticos”, enumera Lorena.
Estas mujeres están organizadas también en grupos de barridos para limpiar el barrio, y actualmente preparan una huerta comunitaria que permita abastecer al merendero, y además para el insumo de sus casas. “Pretendemos es que el comedor y el merendero del barrio sean disparador para generar otras actividades alrededor de las madres, los padres, los hijos e hijas y también lo abuelos”, señaló la joven.

Una agrupación con más de 180 mujeres

Mientras que Paula Ávalos, de Lapachitos, habla en nombre de la mayoría de las delegadas de otros barrios, y rescata que en Alto Prosol armaron una carpintería con más de 35 compañeras. Otro grupo de 25 realizan tareas de corte y confección, en Villa Cabello haciendo manualidades, cursos de crochet y tejidos.

“Entre las compañeras hacemos capacitaciones que siempre viene bien. En la mayoría de los barrios tenemos cuadrillas de trabajo y entre las distintas actividades los chicos practican en una escuelita de fútbol, y cuentan con los alimentos de los comedores y merenderos. Tenemos la cabeza y el corazón puestos en seguir adelante, trabajando y apuntando a la economía popular”.

En ese sentido organizan ferias donde juntan los trabajos de las mujeres que producen en los talleres y los ponen a la venta, y con ese aporte sostienen las actividades a puro pulmón y militancia.
De su barrio Lapachito, la joven rescata los cursos de corte y confección, y danza folclórica con los niños, así como las clases de apoyo escolar, de la que se ocupan “los mismos compañeros y compañeras en todos los barrios. La idea es seguir en la lucha porque estamos convencidas que sin la lucha no se puede lograr nada”.

La delegada del barrio Prosol, Analía está contenta de ocuparse del trabajo de coordinar los talleres de carpintería con 42 mujeres, además confeccionan cortinas y almohadones, reciclan elementos, hacen bordados de chinelas y por supuesto sostienen el comedor y el merendero para gran parte del barrio. “Además, un equipo se ocupa del barrido y la limpieza de varios sectores del barrio y de la Escuela 808l”, comenta.


Confección de guardapolvos para niños y niñas
En Santa Ana, Joseline Meza, es una de las integrantes de un grupo que se formó para realizar un trabajo social y comunitario muy fuerte que a través de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), del Movimiento Evita y del PAyS generan un montón de acciones como merenderos, ropero social y elaboración de ropas para los chicos y trajes para la comparsa, entre otras cosas.
“Estamos contentas trabajando con las chicas en un taller de costura que se va ampliando. Comenzamos con la venta de comida durante la semana, pudimos recaudar algo de dinero y compramos una máquina de coser, así iniciamos la reparación de ropas que nos donan y volvemos a donar al grupo de las madres que se suman al merendero. También confeccionamos guardapolvos para los niños y niñas del Nivel Inicial a un precio económico, de acuerdo a los recursos de cada mamá del pueblo”, cuenta la mujer.
Santa Ana es un pueblo de pocos habitantes;  pero hay muchos chicos en situación de pobreza, por eso decidieron trabajar para ellos. “Nos organizamos entre nosotras y hacemos almohadones, bolsas para hacer las compras. Trabajamos con las madres en pinturas sobre tela, bordados, costura, enseñando a las chicas jóvenes que vienen con sus hijos. Eso permite que tengamos actividades también con la gurisada antes de servirles la merienda”.

Apoyo escolar y acompañamiento a los abuelos
El lugar de trabajo es abierto y se ayudan entre todas. También se acercan chicas que terminaron de estudiar y no consiguen trabajo porque el empleo escasea. Entonces se suman con apoyo escolar para los chicos, y ayudan a preparar las materias a quienes tienen que rendir, y a los que van a comenzar las clases.

Entre las tareas en las que se comprometen y militan está la de colaborar con personas que necesitan obtener sus documentos. Para eso está Luis, encargado de acompañarlos a la Anses. “También cuando los vecinos nos avisan que en el barrio hay abuelos que viven solos, hay un grupo que va a limpiarles la casa, o les hacen compañía. En algunos casos buscamos a los familiares y le pedimos autorización para que sepan que somos confiables”, indica.

Hace unos meses , las mujeres comenzaron a visitar a la gente que vive alrededor del puerto de Santa Ana, ubicado a cinco kilómetros del centro, donde no hay asfalto, solo calles de tierra. “Trabajamos con los chicos y las mamás, es una zona de mucha necesidades, as familias tienen falta de agua potable también, así que estamos viendo como ayudar a solucionar ese problema, y para es importante la presencia y las gestiones de los diputados del PAyS que siempre están trabajando para ayudar a los sectores más vulnerables”, subraya.

“No hay mejor premio que ver a los chicos felices”
La localidad de Santa Ana es sede provincial de los carnavales infantiles. “Entonces -destaca Joseline- tenemos una comparsa infantil que se llama Mari-Mari, y yo soy la costurera oficial. Hace bastante que me dedico a hacer los trajes para los chicos. Eso me ayudó a darle un poquito de confianza a las chicas con la confección de guardapolvos, porque si me animé a hacer trajes para la comparsa; hacer guardapolvos para el Nivel Inicial no podría ser tan complicado. Recuerdo que hice 106 trajes en ese momento sola con dos máquinas”, resalta.

Así fue que se animaron el año pasado, y la recompensa es ver a los chicos felices. Con el tema de la comparsa a nosotros no nos importa salir primeros o últimos, lo que deseamos es la sonrisa de los chicos cuando bailan, los vemos brillar mientras sus mamás sacan fotos orgullosas. No hay mayor premio, o verlos los fines de semana pintar, dibujar, mientras toman la leche compartiendo con otros chicos. Eso nos da fuerzas y ganas de seguir trabajando””, expresa con alegría.

La educación en primer lugar
En Gobernador Roca, Nidia Pintos es parte de la militancia del PAyS, la CTEP y el Movimiento Evita, que realiza varias actividades junto con los merenderos: clases de apoyo escolar, trabajos artesanales, peluquería, con el objetivo de volver a insertar a los jóvenes en el estudio, que no dejen de formarse. “Estamos orgullosos de este trabajo que hacemos a pulmón desde el año pasado. Armamos un grupo de mujeres, entre ellas hay tres docentes y trabajamos en un proyecto que avanza siempre apuntando a la educación en los barrios más precarios, donde se ve la carencia y la necesidad de educación en los chicos. Hacemos rondas de lectura, de lenguaje, enseñamos a leer y a escribir. Hay niños y niñas con problemas de malnutrición que afecta su aprendizaje”, grafica Nidia.
Por eso -sostiene- necesitan un docente más personalizado, porque en las escuelas el maestro tiene 30 alumnos y se hace muy difícil detenerse en enseñar a los que están atrasados.

“Por eso estamos dentro de este proyecto. Ahora contamos una psicopedagoga que nos dará una manos para los casos más especiales que tenemos en los barrios. Nosotras nos movemos a pulmón, caminamos los barrios, buscamos a los chicos, fomentamos que vengan, porque hay muchos con sobre edad que abandonaron la escuela, algunos no terminaron la primaria. Utilizamos como lugar el merendero donde trabajamos con el Movimiento Barrios de Pie; brindamos clases de apoyo y los incentivamos a que vuelvan a la educación porque sin estudios no hay futuro”.

Un pueblo con muchas necesidades
Otro de los proyectos que llevan adelante las mujeres se denomina “Sol de Roca”, con la hechura de bolsos que están siendo muy utilizados en la provincia porque se prohibieron las bolsitas de plástico. “Comenzamos con ese proyecto y nos está yendo muy bien, eso nos permite cierto ingreso para seguir sosteniendo los otros proyectos. 

Tenemos la satisfacción de que hay mujeres que se acercan voluntariamente y preguntan en que pueden ayudar. Y hay mucho para hacer porque en Roca tenemos barrios con grandes necesidades. Estamos trabajando con 50 familias y la mayoría carece de agua potable, que es un derecho de toda persona. Ellos se bañan dentro de un arroyo de agua contaminada. Es doloroso y buscamos revertir esa situación. Tenemos esperanzas y convicciones de que con el trabajo en equipo vamos a poder”, enfatizó Nidia.

Los derechos se conquistan en la calle
En la Zona Norte también se nuclean mujeres batalladoras. Algunas de ellas son Nelci Becker, Paola Pereyra y Alicia Andrade, de Comandante Andresito; Norma González, de San Pedro, y colaboran un grupo de niñas también de Andresito, todas se reconocen dentro de la Coordinadora de  Organizaciones de Trabajadores Rurales de Misiones (Cotrum) y el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), que trabajan junto a los pequeños productores y los aborígenes.

“Para este Día Internacional de la Mujer apelo para que todas tengamos más derechos sobre la tierra y más tierra para producir sorteando las dificultades que se nos presentan tanto en el campo como en la ciudad”, manifiesta Nelci, una de las históricas dirigentes de la Cotrum.
Recordó que las mujeres campesinas, agricultoras están sufriendo esta gran crisis económica y social. “Muchas están solas y no saben como hacer para alimentar a sus hijos porque a veces la plata no alcanza. Y ahí es cuando debemos unirnos para pelear juntas en una lucha más amplia; en un espacio que necesitamos para no seguir siendo violentadas y explotadas, a veces por los maridos en las casas, y otras veces por los gobernantes que no valorizan nuestro trabajo”.
En este 8 de Marzo, las mujeres campesinas invitan a juntarse y marchar en Andresito, lo mismo que en todas las plazas de la provincia, “porque los derechos se conquistan y se defienden en la calle”, afirma.

“Estamos orgullosas de nuestras fuerzas”
En el mismo sentido, Paola, Alicia y Norma destacan que van a movilizarse y adhieren al Paro Internacional de las Mujeres, en apoyo de “todas las compañeras, las campesinas, las mujeres delos pueblos originarios para que el mundo recuerde que tenemos derechos y que estamos orgullosas de nuestra fuerza. Esta misma fuerza que a pesar de tanta violencia de todas las maneras, nos permite levantar siempre la cabeza y seguir adelante con dignidad. Acá en el norte las mujeres paramos por tierra, techo y trabajo y por una vida digna en la sociedad”, subrayaron.