Crónica de una clase especial en la escuela rural “Las Primaveras”

AMBIENTE, EDUCACION, MISIONES | lunes 4 de junio de 2018


Los sentidos son los protagonistas en la Escuela 940 Educación para las Primaveras, en la zona rural de El Soberbio, ahí cerquita del río Uruguay y de la Reserva de Biósfera Yabotí, y el  sábado 2 de junio florecieron  con la charla sobre Agua y Naturaleza que sabiamente brindaron a los alumnos el médico “Juancito” Yahdjian, y los referentes socio agrícola ambientales Enzo Ortt y “Rulo Bregagnolo”. Si, el sábado hubo “clases” en este establecimiento, esas clases que alimentan el alma porque siembran las semillas de la solidaridad y de la naturaleza.

“Mañana fría y neblinosa en Colonia Primavera; lentamente empiezan a llegar niñas y niños que este sábado participarán de una charla con referentes provinciales en la defensa de la selva, el agua…la vida”, relata Alejandra Rosario Rosi, ideóloga del Taller de Educación Agraria que lleva adelante con estudiantes de 2do. Ciclo de la Escuela.  “De repente un auto entra al patio de la Escuela,  miradas expectantes ven bajar a Enzo Ortt y a Juan Yahdjian, que desafiando el clima y el barro en el camino logran llegar con infinita tranquilidad; traen en sus rostros ganas de compartir y en sus manos una donación de libros para la Escuela.  Poco después entra otro auto, en esta oportunidad baja Rulo Bregagnolo, acompañado de sus hijas Lara y Mara, abren el baúl, de dónde sacan una muestra fotográfica con poesía para compartir, libros para la biblioteca y plantines de lapacho de su chacrita”, describe, destacando el gesto del aporte de los libros que ahora forman de la  biblioteca popular “Horacio Quiroga”.

La ahora Escuela 940 era hasta hace pocos años una escuelita rancho (en los papeles, aula satélite de la Escuela Núcleo 373) abandonada en la zona rural, una realidad que de a poco se fue transformando (a partir del año 2007) de la mano del maestro Martín Cornell y de Alejandra Rosi, hasta convertirse en el actual establecimiento educativo donde, además de dar el plan de estudios primario completo, se enseña producción orgánica, y está en funcionamiento un comedor para los niños, una escuela de oficios, un vivero de plantas nativas, un centro comunitario, talleres de radio y una biblioteca que se armó con libros donados.

La charla socio ambiental que se brindó el sábado pasado, con apoyo del Frente Ciudadano Ambiental Capuera, es parte de esa impronta que pone el acento en la producción de bienes y servicios con cuidado ambiental.

Cada una de las actividades aquí se realiza de manera integral, como lo cuenta Alejandra al referirse a la jornada: “Cuando el taller esta por empezar, se corta la luz, poniendo las condiciones para que sea más familiar aún. Mientras compartíamos mate, conversaciones y armábamos la muestra, llega Ramona…madre, cocinera y viverista de la Escuela, para ayudar a cocinar, y con el fuego de la cocina todo se llena de calor”.

El diálogo continúa en el almuerzo. “A las 11:00 hs nos reunimos en ronda en el comedor. Juancito abre el debate preguntando ¿Somos naturaleza o qué somos? Niñas y niños se miran auto preguntándose hasta que responden ‘si, pero para producir se usan venenos y se desforesta’. Entonces Juan plantea que el planeta es una cajita, un lugar cerrado, donde nada sale y cuando envenenamos, nos envenenamos. Que el agua nunca se va a terminar, que la naturaleza tiene la capacidad de limpiarla y que podemos favorecer su trabajo plantando árboles.  Que tan sabia es la naturaleza que ofrece citrus, que tienen vitamina C en invierno y sandia que tiene mucha agua en verano cuando traspiramos. Que lo natural de Misiones es la Selva porque mantiene la tierra fértil y sin erosión… Reflexiones van y vienen por el comedor de la Escuela.  Finalizando la charla se escucha: ‘Juan, estás con 83 años ¿Cómo logras estar así?’,  y él responde que ‘el secreto es tener ganas de vivir, intercambiar, comer sano, pensar sano, compartir con la gente, reunirnos…cuando me envían buena energía, como ahora lo están haciendo ustedes chicos, la aprovecho’, dijo”.

Luego del almuerzo con un menú que incluyó guiso de poroto, sopa de fideos, pizza y sopa paraguaya, con jugo de mandarina y limón, llegó el momento de recorrer el vivero de plantas nativos y los primeros pasos del Parque para los Pajaritos.

En la despedida, los abrazos y esa hermosa sensación que sólo se encuentra en la más generosa de las expresiones de la vida: la naturaleza.