Aldea aborigen consume agua contaminada

AMBIENTE, ECONOMIA, SOCIEDAD | miércoles 15 de junio de 2016


 

La comunidad de Puente Quemado ubicada en Garuhapé Mí es pequeña y de difícil acceso. Actualmente viven sólo diez familias, eran más, pero a medida que los chicos crecen y alcanzan la edad escolar se van trasladando más cerca de la aldea Puente Quemado II (a cargo de Santiago Villalba). Las primeras familias -cerca de 20- entraron en 1999 a la Reserva Ecológica, y desde aquel entonces, Cayetano Palacios es cacique -heredó el cacicazgo después que murió su padre-, y vive allí con su esposa, María Martínez, dos hijos y nietos.
Además del ostracismo, el mayor problema que aqueja a la comunidad es la contaminación del arroyo que atraviesa la aldea y del que deben abastecerse, y la única alternativa que tienen es el agua de lluvia. “Cada vez que llueve juntamos el agua en los tachos para poder cocinar o hacerle la leche a los gurises. Para lavar, bañarnos y hasta para tomar algunas veces cuando no llueve; pero el otro día nos asustamos porque apareció una vaca muerta flotando en el agua”, cuenta el cacique.
La mayoría de las familias tiene problemas de piel y los chicos padecen diarreas y vómitos permanentes. Reclamaron agua potable al intendente Avelino González, y les respondió que eran “muy pocas personas en la comunidad para invertir en alguna solución que les permitiera contar con agua segura”.

Cuando tienen un problema grave de salud recurren a la sala de salud de Garuhapé, o al Hospital de Puerto Rico, y ante alguna emergencia llaman a la comisaría. “Antes cada tanto entraba una camioneta; pero hace mucho que no viene. Es un problema pedir ayuda porque hay 30 kilómetros hasta Garuhapé“, lamenta María Martínez.

 

“Una o diez familias vale la inversión de proveer agua potable”

La diputada Myriam Duarte, del Bloque del Partido Agrario y Social, estuvo recorriendo la aldea y hablando con los mbya guaraní para interiorizarse acerca del grave problema de la contaminación del agua, y ver que solución se puede gestionar ante los organismos municipal y provincial. “Es increíble como las familias motivadas por la necesidad, se ven obligadas a consumir agua contaminada. Esto requiere una solución urgente. Se me ocurre que si el problema es que se necesita una gran inversión, mientras tanto se podría trasladar y acercar agua potable desde la Municipalidad. No debe ser muy difícil proveerles agua en un camión hasta la comunidad”.

Duarte cuestionó los dichos del intendente González acerca de que no se justificaba invertir en potabilizar el agua por ser tan pocas familias. “Es una barbaridad lo que dijo, sean una o diez no se las puede condenar a vivir en riesgo permanente consumiendo agua en mal estado. Para que está el municipio si no es para resolver los problemas de las personas más vulnerables?“, se preguntó.
Los mbya sostienen que el problema que padecen con el agua es porque “cuando llueve el arroyo se llena de basura que los colonos tiran allá arriba, entonces corre todo en el agua y ensucia todo. Así empiezan las enfermedades, los gurises viven con diarrea y los grandes también tenemos problemas, es terrible!“, enfatizan
“Solo tengo algo de plata cuando tarefeo”

El cacique Palacios desconoce cuántas hectáreas ocupa su comunidad, lo que sí sabe es que para salir de Puente Quemado deben desandar unos 20 kilómetros hasta San Miguel y desde ahí tomar un colectivo que lo lleva al pueblo que queda a 30 kilómetros de la aldea.
En Puente Quemado, como en muchas otras de Misiones, la Dirección de Asuntos Guaraníes está ausente. “En estos días de mucho frío pedimos abrigo, y la gente de Asuntos Guaraníes mandó unas frazadas usadas“, dijo el cacique.
Aún dentro de la paupérrima situación, Palacios es cauto en su reclamo: “Solo pedimos agua limpia y clara, sin basuras para que no se enfermen nuestros hijos y nietos. Yo tengo dos varones que son grandes, tienen señora e hijos. Ya tengo nietos…”.
En la comunidad plantan maíz, mandioca, sandías, bananas y mandarinas, entre otros productos para su subsistencia. “Solo tenemos plata cuando trabajo en la tarefa, o a veces hago alguna macheteada y consigo algunos pesos, y compramos para comer y darle de comer a los nietos. La tarefa tiene épocas, tenemos tarea dos o tres meses y después ya termina todo. Pero cansa, yo tengo 57 años y me canso mucho. Por suerte mi gurí cobra el salario por un hijo porque es promotor de salud, y tiene un sueldito. Mi señora tiene su pensión porque está enferma. La empresa Arauco prometió ayudarnos con el tema del agua, nos trajeron una plantas la otra vez, suelen portarse bien con nosotros. A veces traen mercaderías, lo que no hace Asuntos Guaraníes que solo mandó algunas frazadas o chapas para hacer la cocina, solo eso trajo“.
En la comunidad tampoco hay energía eléctrica, “nos dicen que faltan tres mil metros para llegar a la línea, así que vivimos a oscuras, y a la tardecita prendemos brasas o velas, y así nos vamos arreglando“, afirmó.