“Al poder de la molinería en el INYM, se lo dieron ciertos directores”

CRISIS YERBATERA | jueves 18 de mayo de 2017


Así lo dijo la diputada provincial Roxana Argüello. Y esta afirmación es sólo parte del conflicto institucional que no permite dar una solución a los pequeños productores y trabajadores de la yerba mate. Para la legisladora la industria siempre buscó hacer desaparecer al pequeño productor y al trabajador rural dentro del INYM.

La crisis yerbatera repercute en toda la provincia con la baja recaudación y la caída del consumo en los municipios misioneros. El Instituto Nacional de la Yerba Mate -INYM- es el organismo encargado de regular el mercado de este alimento que se produce en casi toda Misiones y en el sur de Corrientes. Hubo en otras oportunidades organismos que tuvieron esta función, como la Comisión de Regulación de la Yerba Mate -Crym- que fueron desarticulados en los años 90 cuando tuvo lugar una de las grandes crisis de la producción madre de la provincia.

La ex dirigente yerbatera, ahora diputada provincial por el Frente Renovador, Roxana Argüello señaló en una entrevista con Diario99 que “Como Estado tenemos que proteger al obrero rural y al pequeño productor”. Para Argüello son varias las aristas que abordar para dar una salida a la crisis. “Un cupo de cosecha, limitación de plantación, un mercado consignatario nacional de yerba mate canchada. Que el INYM haga cumplir la ley yerbatera y que tenga el lineamiento político nacional de ocuparse de esta economía regional que es la yerba. Que el INYM tenga un departamento de fiscalización. La fiscalización jamas debe comenzar por el obrero rural o pequeño productor, sino a los grandes molinos, grandes secaderos cómplices de no cumplir los precios porque responden a la molinería. Tenemos que trabajar en el precio a salida de molino. No hay algo mágico, son varias medidas que hacen al conjunto para mejorar”, enumeró la diputada.

Los pequeños y medianos productores fueron y son los que se llevaron la peor parte de las políticas económicas nacionales durante gobiernos liberales; además de la falta de respuesta en el orden provincial.

La historia se repite. Los protagonistas son los mismos que históricamente forzaron las diferentes crisis del sector. Una crisis que funciona como reacción en cadena. Cuando no conviene pagar los precios, los industriales hacen gala de su poder en los centros políticos y económicos del país. Si el Estado no pone un límite, el pequeño productor se va empobreciendo. El Estado es el INYM y es el Gobierno Nacional, hasta tanto no se provincialice la herramienta de control, el gobierno local sólo puede gestionar y pedir al orden federal una intervención.

Hasta el debate parece ser el mismo que se dio históricamente como respuesta a la crisis, si se desarticula o no al INYM. Algunos sectores políticos intentan dar una respuesta, pero el escenario es complejo, no porque lo sea en sí mismo, sino porque los intereses ensucian la cancha. Si la industria pagara el precio no habría crisis. Pero a la industria o molinería no le conviene pagarlo.

“Nosotros desde este espacio Renovador desde la Cámara de diputados, con la comisión de Agricultura nos estamos ocupando del tema yerbatero. Y el Ejecutivo continuamente está gestionando. El que no está haciendo la tarea es el INYM”, enfatizó Argüello.

Para la diputada el Instituto “es una herramienta bien trabajada y si cumple la ley va a proteger al trabajador rural y va a proteger al pequeño productor”.

“El poder de la molinería se lo dieron los directores del INYM, porque todavía a la molinería le sigue molestando la intervención de los productores minifundista y los trabajadores. Ellos quieren que este sector desaparezca”, describió Argüello y enfatizó: “Que los grandes tengan su ganancia, pero no a costo ni a sabor ni a pobreza de los pequeños productores misioneros”.

Que el Estado se haga cargo. ¿El Provincial o el Nacional?

Para los productores un mercado consignatario nacional sería la respuesta a la crisis, ya que ningún organismo estatal está dispuesto a ponerle un freno a la industria, que no tiene intenciones de pagar el precio legal laudado, ni tampoco dejará de intentar monopolizar el mercado. Entonces la respuesta seria que el Estado compre la yerba y compita con la industria por el mercado.

Para otro sector del arco político, el mercado consignatario no debe ser nacional. Es el caso del Partido Agrario y Social que pretende provincializar las soluciones a la crisis y crear una centro de acopio de yerba, Sociedad del Estado que tenga su propia marca de yerba mate.

El proyecto de creación de este centro misionero de acopio de yerba se trató este miércoles en la comisión de agricultura de la Cámara de Diputados. Los radicales fueron quienes presentaron críticas al proyecto. Desde la Renovación no hubo expresiones al respecto por lo que aumentan las especulaciones sobre el futuro de este proyecto. Para el diputado Héctor Bárbaro, coautor del proyecto, sino se presentan ahora soluciones para el sector, en unos pocos años el monopolio de un puñado de grandes empresas será total. “Como pasó con el Té”, ejemplificó el diputado del PayS. El proyecto continuará en estudio. Hasta el momento, fue la única propuesta con salida provincial a la crisis. Es decir con la intención de dejar afuera a Corrientes, donde reside la empresa más grande de producción y molinería de yerba mate.

Las organizaciones sociales consideran que es histórico el acuerdo que lograron con Nación para el sector tarefero

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